Psicología laboral
Adicción al trabajo: 15% de los trabajadores con riesgos de salud
En forma silenciosa, un nuevo mal avanza encubierto bajo una aureola de prestigio social. Una enfermedad que finalmente destruye lo que buscó mejorar: la eficiencia

Entre la dedicación al trabajo y la adicción al trabajo, a veces, existe un límite difícil de precisar, y que muchos cruzan, a veces, casi sin darse cuenta. El término workaholic  o “alcoholista del trabajo” surgió en los Estados Unidos en la década de 1980, con el auge de  la cultura yuppie.

Las personas que padecen ese trastorno tienden a atiborrarse de ocupaciones, a alejarse del ambiente familiar, transformar la casa en una segunda oficina y vivir en un estado de permanente “urgencia” por hallar nuevas tareas en qué ocuparse.

Difícil detección
Este tipo de adicción permanece muchas veces “enmascarado”, aseguran los especialistas, debido a que el trabajo está valorado y supone sacrificio, generosidad y altruismo para la subsistencia y el progreso familiar, lo que le otorga al workaholic  un consenso social y familiar que no tienen otras adicciones.

Un factor adicional que dificulta su detección es que no está contemplado como diagnóstico posible dentro de los manuales de psiquiatría, dijo a Infobae el médico psiquiatra Jorge Alberto Franco, jefe de Consultorios Externos de Salud Mental del Hospital de Clínicas. El especialista asegura que muchas veces la adicción se detecta luego de la aparición de síntomas físicos, como problemas de sueño, hipertensión, trastornos reumáticos y contracturas musculares, trastornos vasculares, anginas de pecho o infartos.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Algunas empresas están cambiando”
La licenciada Silvia Vales, coach de altos ejecutivos, habló con INFOBAEprofesional  acerca de su experiencia en el tratamiento y seguimiento de un caso. “El año pasado me llamaron de una empresa; tenían un empleado excelente, con 17 años de trayectoria en la compañía, que trabajaba muchísimo y bien. Pero había empezado a tener problemas con su equipo de trabajo: les mandaba mails los sábados a la madrugada, comenzaban a tener mala relación con él; la empresa observó esto y comenzamos a trabajar”.

En el trabajo conjunto con un terapeuta, “la persona descubrió que tenía conductas adictivas, no tenía vida social, era soltero y tenía muy poco contacto con su familia; y pasaba muchísimas horas en la oficina”, relató Vales, quien asegura que lo más complicado “fue hacerle tomar conciencia a la persona de su condición de adicto al trabajo”. Al cabo de un poco más de un año de tratamiento “la persona mejoró, está adelgazando, va al gimnasio regularmente, y tiene vida social”, dice la especialista.

Vales considera que “estas conductas aparecen porque la cultura de las organizaciones las promueven, aunque en los últimos tiempos hay empresas que están cambiando, tomando conciencia de lo nocivo de estos comportamientos”. Y agrega que “en general cuando te llaman por estos casos es porque la persona ya sufrió un estresazo”.

La especialista también resalta que la reactivación económica ayuda: “el mercado se está moviendo, y a las personas se les abren más posibilidades; no es como durante la crisis, en la que hubo organizaciones que tuvieron comportamientos abusivos”. Vales destaca que “desde la década del 90 cambiaron muchas cosas por la desaparición de empresas que hubo”. 

Dos claves para detectarlo
En las grandes empresas, se ve cómo la persona ocupa más tiempo del necesario en su lugar de trabajo. Y paulatinamente, aquel que se veía como eficiente termina creando problemas en la organización. En los Estados Unidos, los departamentos de Recursos Humanos tratan de detectar al que tiene adicción al trabajo, por dos grandes factores:

  • a) El exceso de trabajo encubre falta de eficiencia: para ser eficiente una empresa necesita trabajar en equipo, y por sus características estas personas no son buenas para el trabajo en equipo.

  • b) Se comprobó que con posterioridad, en los adictos aparecen enfermedades asociadas con la falta de relajación necesaria para trabajos exigentes. Y todo lo que se veía como positivo se muestra en realidad negativo.

En las empresas estadounidenses, ya se tiene ya incorporada la adicción al trabajo como un problema que hay que tratar. Al respecto, el licenciado Pablo Boned, coordinador docente de la Fundación para la Salud, dice que en los Estados Unidos “muchas empresas, cuando prevén una etapa muy exigente de trabajo para una persona, le piden que destine cierto tiempo a socializar y que tenga fases de recreación, mientras dura ese esfuerzo extra”, ya que junto con el cansancio extremo “llegan la fatiga, los problemas de concentración y falta de atención”.
Según Poned, de acuerdo a últimos sondeos internacionales se estima que un 15% de los trabajadores está en riesgo de sufrir de esta adicción”.

El estrés no se toma vacaciones
Un momento en el que se suele manifestar esta adicción en su plenitud son las vacaciones, cuando ante la ausencia de actividad se producen síntomas de abstinencia, entre ellos ansiedad, insomnio y angustia, y la percepción del tiempo libre como algo amenazante.

Si bien no existen en la Argentina estadísticas sobre el número de casos, “sabemos que hay un porcentaje importante de población en riesgo, y en estos momentos se dan muchos casos en pymes, donde el dueño de la empresa muchas veces tiene a su familia implicada en el trabajo, y casi ve al tiempo libre como un atentado a su éxito laboral” comenta el doctor Franco.

En esos casos, no es difícil que el hogar se vaya transformando en una oficina y deteriorando el entorno familiar.



Mujeres afuera (por ahora)
Curiosamente, casi no hay casos de adicción al trabajo entre mujeres. Esto se debe a que paradójicamente las responsabilidades familiares, de las que la mujer nunca se desentiende a pesar de que ocupe un alto cargo, actúan como un antídoto. A esto ayuda el hecho de que sea más aceptada la ausencia de la mujer ante la enfermedad de un familiar, por ejemplo.

No obstante, hay casos de amas de casa en las que la adicción se manifiesta con una frenética actividad en el hogar, al que nunca ve lo suficientemente limpio y aseado.


Abordajes posibles
Las secuelas de la adicción dependen del momento en que se detecte, ya que la negación de la enfermedad se comparte con la familia, dice el doctor Franco, que agrega que “a veces es necesario empezar el tratamiento en familia”. En el aspecto psicológico, se presenta un deterioro en el campo afectivo y el entorno familiar.

El doctor Franco resalta que “ahora se ve que el mejor rendimiento lo tiene una persona bien integrada; los adictos al trabajo son conflictivos en las relaciones laborales con sus pares”.

Con respecto al tratamiento, el licenciado Boned dice que “se trabaja desde la psicoterapia para crear un entorno que contenga a la persona y se empiezan a reconocer situaciones “gatillo” que disparan su actividad”, y que pueden ser la expectativa de un ascenso en el trabajo, o el inicio de un emprendimiento personal. Y se comienza a “organizar” las tareas de la persona, ya que el sujeto se encuentra totalmente desorganizado. Se le plantea por ejemplo dedicarle 6 horas al trabajo, 4 horas a socializar y 2 para la familia. Y se reorganizan sus redes sociales. “Lo primero es ayudarlo a recuperarse físicamente, para luego comenzar a pensar qué le pasa” dice el especialista. Se calcula que el tratamiento toma entre un año y un año y medio, con psicoterapia individual y familiar, y en algunos casos con medicación.

Leer más:   Cómo saber si uno es un adicto al trabajo  (test realizado en los EE.UU)

Héctor Medina
hmedina@infobae.com
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