Atención Psicológica GRATUITA en La Tablada.


Quien quiera oír que oiga

Tiempos difíciles si los hay. La Argentina se convirtió en un país donde el hambre pasó a ser el protagonista principal de una novela donde no se sabe cuál va a ser su final. Pablo Boned, licenciado en psicología, y Beatriz Revillo, licenciada en Psicopedagogía, decidieron acercarse a los que menos tienen y brindar ayuda terapéutica a los vecinos del barrio de La Tablada.

La cede funciona en la calle Martiniano Leguizamón 1039, donde los días miércoles concurren chicos de todas las edades con graves problemas de educación, estimulación y otras patologías. En su mayoría provienen de la Escuela Nacional Nº 155, ubicada a pocos metros del establecimiento.

Uno de los principales problemas que afectan a los chicos de la zona es la falta de alimentación que impide el normal desarrollo intelectual. “Muchos chicos llegan cansados o les cuesta entender un juego por la falta de glucosa en el cerebro, que es la sustancia principal que alimenta a las neuronas”, aseguró Boned. Para resolver esta dificultad les ofrecen antes de cada sesión un caramelo o algo dulce para estimular su atención.

En el barrio funciona una sala municipal de salud mental, pero muchas veces los habitantes del barrio tienen que esperar varias horas para poder conseguir un turno, sumado al maltrato por parte de los psicólogos que dependen de la municipalidad.

“El trato de los psicólogos de la salita es muy malo y nunca tienen tiempo de atendernos, no importa la urgencia del paciente”, aseguró Raquel Rodríguez, vecina de la zona y madre de un paciente.

El lugar está ubicado sobre un camino de tierra, allí funciona un centro de jubilados donde los lujos y comodidades brillan por su ausencia. Lo que sobra es voluntad y cooperación de los vecinos, quienes ayudan a limpiar el lugar y ofrecen todo lo que esté a su alcance para que a nadie le falte nada.

El proyecto nació por iniciativa de la directora de la escuela Nº 155, Ana Vikcner, quien se comunicó con la Fundación Para la Salud Mental, institución a la que pertenecen Revillo y Boned. La institución aceptó la propuesta pese a la distancia y a los inconvenientes que significa trasladar a los profesionales desde Capital Federal, lugar donde está ubicada la fundación y así comenzaron a trabajar en el proyecto.

Boned y Revillo coinciden en que este emprendimiento contribuye a que los pacientes tengan un poco más de dignidad, a que se sientan protegidos y cuidados. “Están tan acostumbrados al maltrato y a que los usen, por ejemplo para planes trabajar, a que les ofrezcan unas monedas para que vayan a una manifestación, que se sienten sorprendidos al ver que uno viene a trabajar en serio “, aseguraron.

La importancia de este servicio es brindar a la gente la posibilidad de contar sus inquietudes y enseñarles a que ellos tienen los mismos derechos, que la carencia de dinero no los inhabilita como seres humanos a tener una atención digna y responsable.